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Oct 19, 2003

Comments

perros

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JJGN

De nuevo, gracias. También en mi opinión lo que siempre está en juego es la condición humana. Es más, diría que está en juego la condición humana en cuanto personal. No en el sentido -por ejemplo- que se pueda seguir del título "La condición humana", la obra de Malraux, etc.

Sobre la "catarsis" del protagonista habría mucho que escribir, y no hay sitio. En parte creo que se puede decir que sí y en parte, que no. Me explico.

1) Si en "Antígona" es Antígona la protagonista, parece que ésta no goza o sufre ninguna catarsis. Si es su tío, Creonte, quizá sí... aunque se trate de un re-conocimiento que llega "demasiado tarde" (y esto es siempre parte de lo trágico).

2) Es decir, esta 'catarsis' interna al drama o a la obra poética, y asociada al protagonista, no es -en cuanto tal- necesaria. Al menos en el planteamiento clásico, en el que no se considera. Lo que sí forma parte habitual del drama clásico es la "anagnorisis" o "reconocimiento" en el protagonista. Algo que también de ordinario se da cercano o unido al "golpe de teatro" o "peripecia". Pero no es desde luego nada realmente parecido a la "catarsis". Ésta es -en el mundo clásico y en la poética de Aristóteles- primardialmente un 'efecto de la obra poética', que tiene lugar en el espectador. En este sentido me parece que sí cabe hablar --como mencionas-- de que el "reconocimiento - anagnorisis" en un personaje pueda ser desde luego la chispa que encienda el "reconocimiento - catarsis" en el lector o espectador. Pero son cosas de distinta naturaleza.

3) Con propiedad, la "catarsis" tiene que ver con una nueva capacidad de "ver o saber-ver" la realidad por parte del espectador. No con la "expulsión" de algún mal, etc. Porque de lo que habla la Poética de Aristóteles (cp. 4) es de cómo la obra poética nos permite encontrarnos en situación de ver cosas que de suyo son repugnantes o malas o dolorosas, en nuestro mundo de cada dia, etc., con un efecto placentero... Con un placer poético que es siempre básicamente cognoscitivo (más en sentido "intensivo" que "extensivo"). Que proviene con esa misteriosa operación poética que consiste en una especie de alquimia que cambia nuestro mero "ver" (horan) en un "contemplar" (theorein). Por eso no resulta extraño que Aristóteles diga al inicio de la Metafísica que el "filomythos", el amante de los mitos, es en cierto modo "filosophos", amante de la sabiduría.

La operación poética promueve y produce un re-conocimiento que en cuanto tal -aunque muestre cosas horribles-, si su modo es propiamente poético (y si no lo es, no sucederá) viene de suyo acompañado de placer. Y se trata por tanto de un placer que no es meramente sensible. Está el conocimiento sensible de por medio, desde luego pero el placer propio de la sensibilidad no tiene razón de fín, al menos cuando se habla de la generación del placer propiamente poético. En Aristóteles cuando menos, puestos a aceptar que sea habitualmente tildado de "intelectualista", el conocimiento en cuestión no puede ser mas que conocimiento intelectual. Y de un conocimiento que, tampoco cabe la menor duda, tiene que ver con los misterios insondables del ser y la condición humana. Al menos, de nuevo, según Aristóteles. No en vano dice que el mito, siendo como el alma de la tragedia, es "mimesis praxeos, kai biou, kai eudaimonias, kai kakodaimonias"... Es decir, actúa como actúan las acciones inmanentes humanas vitales, como la felicidad y también como la infelicidad...

4) De todos modos, sobre esto se ha hablado y escrito mucho. Y desde la aparición moderna de la novela y sus contradicciones, incertidumbres y conflictos internos que parecen querer dejar de tener a la persona como referente y adoptar el mundo en que vivimos como tal referente, entonces sí que cabe abusar un poco del pensamiento clásico, y adaptarlo al uso de nuestros días.

Me parece entonces -simplificando para entendernos- que la "condición humana" queda algo despersonalizada como referente que de suyo siempre está dotado de "misterio". Y entonces es sustituida por una 'sociedad' que sobre todo -y casi exclusivamente- tiene "problemas": o los tienen los estrictos 'individuos' que forman tal 'sociedad'. Aunque los problemas, en principio, tienen "solución". Lo que no queda es algún misterio.

Con este paso dado en la modernidad, es fácil que queden por tanto fuera del referente poético las restantes personas (los ángeles y las tres Personas divinas). Sin ellas, quedan fuera nuestras relaciones con Dios, como respuesta a sus iniciativas. O bien, si se quieren introducir como componentes del misterio de nuestra condición personal, hay que hacerlo como "desde fuera", como con calzador, "forzando las cosas"... Cuando en realidad tal "forzamiento" consiste de entrada en haber expulsado la trascendencia sobrenatural de nuestro horizonte ordinario, poético y vital.

alf

Seguramente uso impropiamente la palabra (y como tengo poca idea acerca del tema, la ligereza es más grave), pero yo entiendo que se puede hablar de catarsis tanto en el lector o espectador de un texto literario como en el protagonista de éste, en la medida en que su historia es una experiencia catártica para él mismo: por ejemplo, a mí me parece que se puede decir que hay catarsis tanto en quien lee "Jane Eyre" o "Crimen y castigo" como en los personajes de ficción Jane Eyre y Raskolnikov. Supongo que la catarsis del personaje es accesoria, pero puede ser un buen punto de apoyo para la del público, por vía de identificación de éste con los sentimientos de aquél.

En "La llamada de la selva", Buck tiene una experiencia transformadora que puede resultar transformadora también para los lectores. Jack London consigue esto último, a pesar de que el protagonista de la historia sea un perro y no un ser humano, porque: a) muestra con gran eficacia el efecto catártico del dolor y del sufrimiento (también del dolor moral: cuando Buck sufre físicamente las palizas de los hombres, nosotros nos sentimos tocados moralmente por la crueldad irracional de nuestros semejantes); b) emplea con arte los recursos propios de su oficio: el lenguaje es sugestivo, el desarrollo de la trama es sólido, etc.

No está de más señalar que Jack London escribió también una historia que es justamente la opuesta a "La llamada de la selva". "Colmillo blanco" trata de un perro lobo al que la lucha por la vida convierte en animal doméstico. No es una autoenmienda de Jck London: aunque la experiencia transformadora de Colmillo blanco vaya en dirección contraria a la de Buck, la ley que conduce el proceso es la misma, la ley de la selva. Y, claro está, tanto en un caso como en el otro la realidad que el perro simboliza es la misma: la condición humana. (En mi opinión).

csb

También yo estoy interesada en este tema, entre otras cosas, porque querría afrontar cuestiones semejantes en la investigación sobre Frank Capra en la que estoy trabajando.

Solo que en el caso del autor de "It's a Wonderful Life", cabe el peligro de atribuir la dimensión trascendente de sus obras -si es que la hubiera- a lo que vemos que les ocurre a los personajes a lo largo de la historia, y no a una lectura más "simbólica" o unitaria (uso los términos de jjgn).

De antemano, gracias.

JJGN

Muchas gracias por la precisa concisión de tus líneas. Comparto lo dicho. Me gustaría -de todos modos- que abundaras en un punto de lo que dices: el que hace referencia a la "lectura como una forma de catarsis".

Sin plantear cuestiones circulares, al estilo de la anterioridad ontológica o temporal del huevo o la gallina, me gustaría mucho preguntarte algo como ésto: desde tu punto de vista, ¿qué es lo que hace que "La llamada de la selva" sea y se sostenga como una 'obra de arte', y que produzca esa 'catarsis'?

Muchas gracias por adelantado. Espero que esta cuestión interesará a otros de "P&C".

alf

Sn forzar demasiado las cosas, creo que cabe afirmar que "La llamada de la selva" puede ser leída como una forma de catarsis. Buck, el perro que pasa de la modorra doméstica a la libertad majestuosa del estado salvaje, en el proceso se encuentra a sí mismo. En este sentido, la novela de Jack London es grandiosamente tradicional, y el término "llamada" ("call") que lleva en el título no hace más que subrayarlo. Lo que para los griegos podía ser "la llamada del destino" y para los cristianos "la llamada de la gracia", en Jack London es "la llamada de la selva". Como obra de arte, se sostiene, y esto basta para convertirla en arquetipo de esas otras llamadas sin duda más altas.

JJGN

Visto el autor como persona, paz a los muertos, efectivamente.

Me gustaría que -como buen apreciador de "La llamada de la selva"- comentaras tu parecer acerca de una "lectura cristiana" de esa obra, al margen del autor, su vida y sus posibles "intenciones", etc.

Lo digo sin los matices que pide el tema, pero quizá así salta mejor a la vista una idea de la que quisiera escucharte - aprovechando este caso concreto- hablando también "grosso modo". Ya sabemos que estamos en un "ongoing seminar", que necesariamente tiene algo de la informalidad de una tertulia por escrito. Ya están los textos publicados y las sesiones formales del Seminario para ser más formales y técnicos en los matices.

No hablo sin embargo (a propósito de London y de "La llamada de la selva"), de que explícitamente figuren ahí aspectos del Cristianismo, encarnados por personajes, justo en esa obra.

Me pregunto más bien si en una lectura más "simbólica" que "alegórica" (según el sentido "de conjunto" de la obra, y no solo según la identificación del lector con el narrador o el protagonista y de nuestro mundo real con la "diégesis" o ficción de un mundo en el que "viven" los personajes), se podrán encontrar configuraciones de acciones que respondan a hábitos virtuosos radicalmente humanos, es decir, cristianos.

Hablo del lector en cuanto que lee desde su propia vida, por supuesto, pero sin manipular o tergiversar (extrapolando o inventando sin fundamento) el "sentido propio" de la obra que tiene entre manos. Ya sabemos que este "sentido propio" no es algo ni plenamente racionalizable, objetivable, ni abarcable, ni unívocamente determinable en su capacidad de promover lecturas. Hay bastante de misterio en un texto realmente poético... El lector pone y se pone, pero sobre todo (dicho sea con una metáfora) en modo de un "rodrigón" por el que crece -como una planta trepadora- el propio sentido del texto. Siguiendo el sentido o la orientación que ofrece el rodrigón. En el lector hay también mucho de misterio y de apertura al misterio, en cuanto que lee como persona, y no como consumidor utilitario, etc.

Pregunto todo esto a la sombra de unas palabras de Paul Ricoeur. El habla de la "recepción" como de un juego en el que hay estrategias de "juego, combate, sospecha y rechazo".

Y habla de que ahí se produce una "comprensión" del texto, que es asunto sobre todo retórico. Y también puede darse una "refiguración" del texto, que es asunto sobre todo poético, y que significa una aplicación de la "comprensión" a la vida del lector como persona. De modo que en esa "refiguración" poética, la identidad de la obra interactúa con su identidad personal.

En este sentido pregunto si la obra de London facilita, promueve, permite, tolera, etc., esta "refiguración" en un sentido cristiano. Desde mi punto de vista, diría que si "La llamada de la selva" es una obra genuinamente poética, su sentido propio debería autorizar una "refiguración" cristiana. Por supuesto, siempre que el lector estuviera en condiciones y con ánimo de hacerla.

alfredo mendiz

Es un poco penoso, pero Jack London tenía cierta fascinación por la idea de un suicidio "fulgurante", tipo Kurt Cobain, o mejor dicho tipo Martin Eden, que se suicida cuando finalmente ha conseguido triunfar para dejar así estupefactos a los seres humanos conocidos a lo largo de su vida, que considera inferiores a él. En su mesita de noche, Jack London tenía un frasco con una sustancia tóxica del que pensaba disponer en el momento oportuno, pero apareció muerto sin más una mañana y los médicos dijeron que lo que había acabado con él era la uremia que venía padeciendo (a esas alturas estaba muy enfermo). Es probable que se haya suicidado, pero si pretendía "lucirse" no lo consiguió. No creía en nada (no sólo: se declaraba positivamente "atheist" en los documentos oficiales), pero en fin, paz a los muertos.

JJGN

Bienvenido, Alfredo Mendiz!. Muchas gracias por esta síntesis de London. ¿Piensas que el "London’s Credo" (lo que dijo a sus amigos unas semanas antes de morir, y que copio a continuación) responde tanto a su figura humana como al mundo y los personajes de su obra literaria?:

"I would rather be ashes than dust! I would rather that my spark should burn out in a brilliant blaze than it should be stifled by dry-rot. I would rather be a superb meteor, every atom of me in magnificent glow, than a sleepy and permanent planet. The proper function of man is to live, not to exist. I shall not waste my days in trying to prolong them. I shall use my time."

(Tomado de Jack London’s Tales of Adventure, ed. Irving Shepard, Introduction, p. vii, 1956).

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    [Aristotle’s Poetics, 50 a 16-18]


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